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¿Qué es la Protección de Datos y Cuál es su importancia?

enero 21, 2020

Escuchamos cada vez con más frecuencia el término “Era de la información”, haciendo referencia al periodo que vivimos las sociedades modernas y que, además, se encuentra directamente asociado con la revolución digital y el uso de tecnologías de la información y la comunicación. Vivir en la era de la información significa que un alto porcentaje de la población mundial se encuentra en este momento intercambiando datos a través de internet, y que una actividad tan sencilla como escuchar una canción, se desarrolla a través de un dispositivo conectado a una red, es decir, por medio de un intercambio de datos.

Intercambiar datos es, entonces, una actividad que constantemente estamos ejerciendo aun cuando no lo notemos, cada vez que conectamos nuestro teléfono inteligente u ordenador a internet, estamos enviando y recibiendo información acerca de nuestras vidas, gustos e intereses. Ahora bien, ¿has pensado qué pasaría si tus datos digitales terminasen en las manos equivocadas?

Esto no parece representar un problema cuando se trata de cuestiones tan sencillas como nuestros gustos musicales ¿qué tanto nos podría afectar que un tercero, a través de nuestra información digital, conozca qué banda de rock preferimos? No mucho, en realidad. Pero el uso de las tecnologías de la información y comunicación va más allá del entretenimiento, y es en la actualidad aplicado para diferentes transacciones con mayor importancia, tales como operaciones bancarias, mensajería institucional y datos personales, entre otros. De manera que mientras más operaciones sean realizadas a través de la web, mayor es el riesgo de que nuestra información digital termine siendo vulnerada.

Al existir entonces, un nuevo riesgo en la cotidianidad de estas sociedades, se ha hecho necesario desarrollar novedosos métodos de seguridad que brinden a los usuarios la certeza de que sus datos permanecerán privados. Así es como la información digital se convirtió en un nuevo bien jurídico susceptible de ser tutelado por el derecho.

Reconocer la información digital como un bien jurídico conlleva a incorporar a las leyes nuevos derechos y, por ende, nuevos delitos. Vemos entonces cómo los delitos informáticos son combatidos con la protección de datos, la cual no es más que el conjunto de principios, métodos y prácticas destinadas a asegurar que sean los usuarios quienes decidan qué información compartir y con quién.

En Europa, estos principios fueron recopilados y regulados con la creación del Reglamento General de Protección de Datos, el cual es aplicable a cualquier intercambio de información digital que se realice en la Unión Europea, ya sea porque el interesado, el controlador de datos o el procesador se encuentren situados dentro de los países que conforman la unión. Su objeto jurídico son los datos personales, entendiéndose como tales cualesquiera informaciones relacionadas al individuo, bien sea de su vida pública o privada, datos de domicilio, fotos, información bancaria, dirección IP de su ordenador, correo electrónico, entre otros.

Básicamente lo que hace este reglamento es consagrar una serie de derechos informáticos relacionados a los datos personales, determinar las obligaciones de los involucrados en el intercambio de este tipo de información, y establecer las sanciones aplicables en casos de contravención u omisión de lo que en él se estipula.

En España, este reglamento derogó la Ley Orgánica de Protección de Datos de Carácter Personal, y creó los cimientos para la entrada en vigencia de la actual Ley Orgánica de Protección de Datos Personales y Garantía de los Derechos Digitales. La cual se encuentra en pleno vigor, estableciendo como principios fundamentales de la protección de datos personales: la exactitud, la confidencialidad, el consentimiento y el manejo de datos con especial naturaleza (como son los datos penales y los relacionados con personas menores de catorce años de edad).

Esta novedosa norma incorporó al ordenamiento jurídico español los derechos de limitación del tratamiento y portabilidad de datos; con el primero, el interesado se asegura de que la información que brinda a través de internet, no será sometida a ninguna modificación, por lo que el receptor tendrá la certeza de que está recibiendo con exactitud los datos que le fueron enviados. Mientras que con el derecho de portabilidad de datos consiste en la posibilidad que tiene el interesado de recibir del operador todos los datos que con anterioridad le haya otorgado, así como también comprende el derecho de solicitar que dicha información sea trasladada de manera segura de un operador a otro, siempre y cuando así lo solicite el interesado.

Vemos entonces cómo el Derecho español ha evolucionado hasta abarcar los nuevos métodos de intercambio de información a través de leyes e instituciones especializadas, pero, para un usuario ¿por qué es importante la protección de datos?

Importancia de la protección de datos

Cada vez que suministramos a un operador nuestra información personal a través de la web, nos estamos arriesgando a que esta información sea vulnerada por terceros, y que estos, a su vez, la utilicen para beneficio propio y en nuestro perjuicio. Este tipo de actividades son las que dan origen a los denominados delitos contra la protección de datos.

Los delitos contra la protección de datos son una modalidad de delitos informáticos consistentes en actividades maliciosas destinadas a vulnerar la confidencialidad de la información digital del interesado, bien sea a través de la modificación, difusión, eliminación o usurpación de sus datos personales. La gravedad de estos delitos puede variar dependiendo del objeto perseguido por el infractor, el resultado y los derechos conexos vulnerados. Hablamos de derechos conexos cuando al vulnerar la privacidad de los datos, el infractor consigue violar otros bienes jurídicos, ya sean económicos, personales o incluso fundamentales.

En este sentido, uno de los delitos más comúnmente perpetrados contra la protección de datos es el delito de revelación de secretos informáticos, el cual consiste en difundir o hacer públicos datos personales de la víctima, cuyo contenido sea capaz de someterlo al escarnio público o vulnerar su intimidad personal o familiar. Estos datos pueden incluir informaciones referentes a la salud, condición sexual, cuentas bancarias, registro de llamadas, antecedentes judiciales, entre otros.

Ahora bien, las víctimas de este delito y los demás perpetrados en detrimento de su información digital, pueden ejercer, gracias a la normativa vigente, y a las instituciones especializadas como la Agencia Española de Protección de Datos, diferentes acciones judiciales para restaurar la situación jurídica infringida. Uno de los mecanismos jurídicos de más rápida acción es el Habeas Data, por medio del cual, los interesados pueden solicitar por vía jurisdiccional que la información digital relacionada con su persona sea eliminada o corregida, en caso de que haya sufrido modificaciones maliciosas o se encuentre desactualizada.

Por otra parte, además de la existencia de estos mecanismos jurídicamente consagrados, existen también diversos métodos de protección de datos que actualmente son de esencial aplicación para empresas y particulares. Estos métodos son generalmente aplicados por operadores de manera preventiva y tienen como principal finalidad salvaguardar la información digital suministrada por los usuarios, para de esta forma evitar verse inmersos en sanciones. Con este propósito, este tipo de empresas usualmente contratan los servicios de softwares de seguridad que garantizan la inviolabilidad sus bases de datos.

Estos programas funcionan como un escudo ante actividades maliciosas y son comúnmente adoptados por entidades bancarias y del sector público y privado. En general, casi cualquier empresa que maneje grandes cantidades de datos personales, deberá como norma imperativa, contar con sus propios sistemas de seguridad que brinden a los usuarios la certeza de confidencialidad. Y algunas, incluso, han desarrollado dentro de su estructura operacional, un departamento especializado en mantener seguras sus bases de datos y detectar amenazas al sistema.

Consejos para mantener la protección de Datos

Sin embargo, adicionalmente a las leyes y sistemas de seguridad informática, existen también una serie de técnicas básicas que todo usuario de internet debe seguir para mantener, en el menor porcentaje posible, el riesgo de ser víctima de un delito contra la protección de datos. Algunas de estas técnicas básicas son las siguientes: en primer lugar, y aunque parezca evidente, es necesario establecer contraseñas seguras a todas las plataformas que utilizamos, desde las redes sociales hasta las plataformas de pago de impuestos, de transacciones bancarias, y demás.

Asimismo, es importante recordar que las contraseñas son información personalísima, y que no deberán ser compartidas con nadie. De igual forma, se recomienda usar métodos de encriptación de datos, de esta manera se puede tener la seguridad de que la información enviada no está siendo interceptada por ningún tercero. Adicionalmente, es aconsejable evitar conectarse a redes inalámbricas desconocidas, puesto que, al hacerlo, no solamente estamos adquiriendo acceso a estas redes, sino que también le estamos otorgando cierto grado de acceso a la información contenida en nuestro dispositivo. Vemos entonces cómo las nuevas tecnologías de la información y la comunicación han generado una serie de cambios en nuestra forma de funcionar como sociedad, generando no sólo nuevos riesgos contra nuestra integridad, sino también proponiendo nuevas soluciones y mecanismos de protección de datos que, además de estar sujetos a regulación legal (a través de sanciones civiles, administrativas e incluso penales), están también bajo nuestro control como usuarios responsables y conscientes de la importancia de proteger la información que otorgamos a través